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Y si...hoy es uno de esos dias en los que suelo abrir la puerta de mi recuerdería...que no queda en ninguna calle, no tiene vidrieras ni horario de atención porque vive adentro mio, bien adentro.
Es ese rincón del alma donde el tiempo se detiene y empieza a respirar.
Entro despacio, como quien no quiere despertar a los recuerdos.
Y ahí están. Esperándome.
Algunos todavía tienen la risa intacta, otros aún huelen a mate compartido, a abrazos largos, a lluvia de verano, a la casa de mi infancia, a manos que ya no puedo tocar.
Y hay estantes enteros ocupados por personas que cambiaron mi vida.
Algunas se quedaron, otras eligieron irse,y
unas pocas fueron arrancadas por la vida antes de tiempo o tal vez eso fue lo que sentí....
Pero ninguna desapareció.
Porque hay gente que deja de caminar a nuestro lado, pero nunca se aleja del lugar que supo ganarse en el corazón.
Qué misterio...podemos olvidarnos una fecha, un nombre o una dirección, pero el alma tiene una memoria berrinchuda que guarda para siempre todo lo que la hizo temblar.
Y sabes que? Mi recuerdería no es un archivo de recuerdos arrumbados como paginas amarillas por el tiempo y llenas de polvo,allí solo se conservan pedazos míos, la versión que fui con cada persona.
La mujer que aprendió a amar.
La que lloró hasta quedarse sin lágrimas.
La que volvió a levantarse cuando parecía imposible, la que descubrió que incluso las despedidas dejan una herencia.
A veces entro sólo a agradecer, y otras a buscar un poco de fuerza,porque hay recuerdos que, aunque duelan, siguen siendo el refugio y otros que, de tan felices, me hacen recordar que alguna vez mi corazón supo volar sin miedo.
Por eso cuido mi recuerdería...
La barro de nostalgias que lastiman, y le abro las ventanas para que entre el sol del presente, después vuelvo a acomodar, con ternura, a cada una de esas almas que un día tuvieron el privilegio de llamarse parte de mi historia.
Porque al final de todo, lo único que verdaderamente es nuestro,no es lo que tuvimos,es lo que, cuando pasó,logró encontrar un hogar eterno dentro de nosotros.