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HOY ES EL DÍA MÁS JOVEN QUE TE QUEDA

“No importa la edad que tengas, siempre habrías deseado haber comenzado siendo más joven, pero hoy es el día más joven que te queda… ¡Vive!”

Hay una frase que, con el paso de los años, comienza a tener un significado diferente: “Si hubiera empezado antes…”.

Si hubiera viajado antes.

Si hubiera estudiado aquello que soñaba.

Si hubiera dicho lo que sentía.

Si hubiera tenido el valor de empezar.

Si hubiera elegido distinto.

Y así, casi sin darnos cuenta, podemos pasar demasiado tiempo mirando hacia atrás, haciendo cuentas con los años que se fueron y preguntándonos qué habría ocurrido si hubiéramos tomado otros caminos.

Pero hay algo que olvidamos: el pasado no puede ser modificado, pero el presente todavía puede ser vivido.

Quizás no comenzamos cuando hubiéramos querido. Quizás perdimos oportunidades, dejamos sueños pendientes o permitimos que el miedo decidiera por nosotros. Pero la vida no nos pregunta cuántos años tenemos para ofrecernos una nueva posibilidad.

La posibilidad aparece hoy.

Porque hoy somos más jóvenes que mañana. Hoy tenemos un día por delante que todavía no hemos vivido. Hoy podemos llamar a alguien, abrazar, aprender, perdonar, caminar hacia un sueño, comenzar un proyecto, volver a enamorarnos de la vida o simplemente sentarnos en silencio y agradecer por estar aquí.

No se trata de negar la edad ni de pretender volver atrás.

Se trata de comprender que cada etapa tiene su propia belleza.

A los veinte quizá tenemos más tiempo y menos experiencia. A los cuarenta conocemos mejor nuestras heridas. A los cincuenta comenzamos a valorar aquello que antes parecía pequeño. A los sesenta entendemos que muchas cosas que parecían urgentes nunca lo fueron. Y después descubrimos que la vida nunca estuvo esperando que fuéramos perfectos: simplemente estaba esperando que nos animáramos a vivirla.

Tal vez todavía haya sueños que parezcan demasiado grandes.

Tal vez algunos caminos ya no sean posibles.

Pero siempre queda algo profundamente nuestro: la decisión de qué hacer con el día que tenemos delante.

No podemos recuperar el lunes pasado.

No podemos regresar a los veinte años.

No podemos borrar las decisiones equivocadas.

Pero podemos tomar este día entre las manos y decir:

“Todavía estoy aquí.”

Y mientras estemos aquí, todavía podemos comenzar.

Porque empezar tarde no significa empezar mal. A veces significa empezar con una sabiduría que antes no teníamos.

Quizás la vida no consiste en llegar a determinada edad habiendo cumplido todos nuestros sueños. Quizás consiste en no permitir que los años que faltan sean desperdiciados lamentando los años que ya pasaron.

Por eso, si alguna vez sentís que es demasiado tarde, recordá esto:

Hoy es el día más joven que te queda.

No lo desperdicies preguntándote qué habría pasado si hubieras comenzado antes.

Comenzó ahora.

Ama ahora.

Soña ahora.

Perdona ahora.

Reíte ahora.

Abraza ahora.

Viví ahora.

Porque el tiempo seguirá avanzando, con nosotros o sin nosotros.

Y cuando llegue mañana, quizás volvamos a mirar este día y descubramos algo maravilloso:

que este era, precisamente, el momento que estábamos espera



Autor:Editorial

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