Warning: mysqli_stmt::close(): Couldn't fetch mysqli_stmt in /home/c2060665/public_html/articulo.php on line 137

¿Qué harías si supieras que te queda un año de vida?

La mayoría del día lo pasamos con nuestra cabeza enfocada en el hacer para tener y producir. Y es que todos queremos tener una mejor calidad de vida, una buena posición económica, mayores comodidades y poder darnos esos gustos que tanto deseamos. Es por ello que nos esforzamos cada día por levantarnos temprano e ir a trabajar, pensar en nuevas estrategias de crecimiento, de avance, siempre con nuestra mirada puesta en una meta. ¿Pero qué precio estamos dispuestos a pagar por lograr todo lo que soñamos? Un buen indicador a tener en cuenta son nuestras relaciones. Si somos casados podemos notarlo en el diálogo con nuestra pareja si éste comenzó a menguar y a ser distante sabremos que estamos invirtiendo demasiado tiempo en lo laboral y descuidando nuestra pareja. Si somos solteros nuestras amistades serán quienes nos muestren en dónde estamos fallando. Y si vivimos solos y tenemos una planta ese será nuestro mayor indicador ya que su estado será totalmente proporcional al tiempo de calidad que le estemos dando. En fin y así podemos hablar también del tiempo que dedicamos en ejercitarnos, en nuestra salud, lo que estamos comiendo, si meditamos y aún en esas pequeñas cosas que tanto placer nos dan.

Una enfermera australiana llamada Bronnie Ware recopilo a lo largo de varios años los últimos arrepentimientos de sus pacientes en la unidad de cuidados paliativos y escribió el artículo los cinco principales remordimiento de los moribundos, los cuales con mucho gusto te voy a compartir .

1- Ojalá hubiese tenido el coraje para vivir una vida auténtica por mí mismo no la vida que otros esperaban de mí Qué pasa cuando somos presos de mandatos familiares, cuando seguimos un legado que fue instalado en nuestra familia desde hace tantas generaciones y nos sentimos obligados a cumplirlos. Qué pasa cuando valoramos más la imagen que estamos dando de nosotros mismos a la sociedad y nuestro esfuerzo está enfocado en mantener ese disfraz socialmente aceptado pero que algunas veces no tienen nada que ver con lo que nosotros deseamos. Qué pasaría si pusiésemos en primer plano nuestros sueños, nuestros anhelos y lográramos desprendernos de esas ataduras generacionales.

2- Me gustaría no haber trabajado tan duro y haber disfrutado más tiempo con mi pareja y mi familia. Cómo hablábamos al principio sí bien el trabajo es fundamental para poder tener esas comodidades que tanto deseamos cuando construimos una relación de pareja o una familia ¿Qué tiempo le estamos dedicando? ¿Cuántas horas de calidad estamos invirtiendo en construir lazos que sean fuertes? En conocer a nuestra pareja, en cómo está aún en sus emociones, en observar a nuestros hijos y poder disfrutar de sus cambios sin juzgarlos o criticarlos.

3- Ojalá hubiera tenido el coraje de expresar mis sentimientos. Gracias a mi profesión Coach Ontológico puedo conocer cientos de historias donde en varias de ellas surge esta frase me gustaría poder decirle lo que siento o me gustaría decirle lo que pienso. Nos guardamos nuestra sinceridad, escondemos el verdadero sentir por miedo al qué dirán, al que pasaría si no funciona, por miedo a perder nuestra comodidad y arriesgarnos por algo que quizás solo sea una ilusión. Pero mis queridos lectores déjenme decirles que el miedo es el mayor enemigo de la sinceridad.

4- Lamento no haberme mantenido en contacto con mis amigos. Esto es común que suceda en nuestra juventud cuando comenzamos a trabajar y a dejar de relacionarnos tan seguido. Si bien es algo natural de la vida por las obligaciones y responsabilidades que vamos adquiriendo siempre es bueno poder tomarnos un momento, frenar y pensar ¿cuánto hace que no le escribo a mi amigo?

5- Desearía haberme permitido ser más feliz. En la deriva de nuestras obligaciones muchas veces nos encontramos cómo en “piloto automático”. Cómo si alguna vez alguien nos hubiera dicho qué tenemos que apagar nuestras emociones para poder lograr aquello que estamos buscando. ¿Dónde quedó nuestro coraje? ¿Dónde fue que perdimos la ilusión? ¿En qué momento de nuestra vida dejamos de soñar y nos convertimos en máquinas que solamente producen?

Así como Bronnie pudo hacer ésta maravillosa investigación con pacientes que estaban al borde de la muerte hoy quiero compartirles a cada uno de ustedes está qué es mi inquietud :

¿Qué tiempo te estás tomando para poder hacer aquello que tan feliz te hace? ¿Cuándo fue la última vez que te reíste tanto que te dolió la panza? ¿Cuándo fue la última salida que tuviste con tus amigos? ¿Cuánto tiempo hace qué no disfrutas con tus padres? No esperemos a estar en una sala de hospital recapitulando lo que fue nuestra vida, disfrutemos cada momento, vivamos en plenitud cada emoción que nos atraviesa. La vida es un momento dejemos un legado no solo material sino también espiritual. Danii Jovine



Autor:Por: Danii Jovine

Comentarios

Comentar artículo