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Rutina

"Hemos demonizado la rutina. La asociamos con el aburrimiento, con la muerte del espíritu, con la trampa de una vida sin sorpresas. Pero los místicos de todas las tradiciones han hecho de la rutina su aliada. Los monjes se levantan a la misma hora, rezan las mismas salmodias, comen los mismos alimentos, realizan las mismas tareas. No por falta de imaginación, sino porque la repetición, cuando se hace con atención, excava un pozo en el tiempo ordinario y encuentra el agua del presente perpetuo. La rutina no es un círculo vicioso; es una espiral que cada día te acerca más al centro.

El problema no es la repetición en sí, sino la distracción en la repetición. Hacer lo mismo sin estar ahí, con el piloto automático encendido, convierte la rutina en un sueño mecánico. Pero hacer lo mismo estando, con toda la presencia, convierte la rutina en un ritual. Lavar los platos no es un estorbo entre la comida y el descanso; es una oportunidad de sentir el agua, la textura de la loza, el gesto de limpiar que es también un gesto de ordenar el alma. La rutina consciente es el monasterio portátil que cabe en cualquier cocina.

Los psicólogos hablan de la importancia de los rituales para la salud mental. No es casualidad. Los rituales son rutinas cargadas de intención. La diferencia entre una rutina vacía y un ritual está en el significado que le das. Puedes tomarte el café como un trámite o como un momento de pausa agradecida. Puedes ducharte como una necesidad higiénica o como un baño de renovación. La rutina no es el problema; la falta de presencia en la rutina es el problema. Cambia la presencia, y la rutina se transfigura.

La próxima vez que sientas que tu vida es monótona, no busques cambiar de vida. Cambia la calidad de tu atención en la vida que ya tienes. El cepillo de dientes puede ser un instrumento de limpieza o un recordatorio de que tienes dientes, y que tener dientes es un milagro que la mayoría de las mañanas ignoras. La cama que haces puede ser una tarea más o el gesto de preparar tu altar de descanso para la noche siguiente. No se trata de añadir cosas extraordinarias a tu día. Se trata de ver lo extraordinario en las cosas que ya haces. Y para eso, solo necesitas una cosa: volver, una y otra vez, a lo mismo, pero como si fuera la primera vez."



Autor:Eva

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