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Hola preciosa WARMI, hoy vengo a hablarte de una figura geométrica que más allá de ser un polígono de tres lados, representa una situación emocional mucho más frecuente de lo que podemos imaginar. Quizás por ese desconocimiento no somos conscientes ni de que estamos inmersos en uno ni mucho menos de cómo salirnos de él.
Por otro lado me gustaría decir que cuando escribo un artículo suelo hacerlo sobre situaciones reales que me explican en consulta, y que cuando se repiten con tanta frecuencia siento la necesidad de intentar poner mi granito de arena para evitar que eso se de tan a menudo, e intento poner el foco en ello para que sirva a quién me pueda leer. Y como dice una canción de Alejandro Sanz: “No es que sea mi trabajo, es que es mi idioma”.
Para empezar este triángulo parte del psicólogo Stephen Karpman, y en cuanto lo explique lo vais a ver claramente y seguro que reconocéis los tres tipos de “actores” en este triángulo, incluso puede que os identifiquéis con alguno.
Los tres roles de esta figura geométrica son: perseguidor, salvador y víctima.
Se puede adoptar uno de los roles, dos o incluso ir cambiando cómodamente de papel y asumir los tres.
Estar inmerso en esta situación es agotador para quien lo sufre, en cambio para quien vive cómodo con su rol, puede convertirse en su forma de vida, llegando a ser un perfecto manipulador emocional.
Las características más significativas de cada rol son:
Víctima: No suele tener fuerza de ánimo para librarse de aquello que le ata, le falta fuerza para rebelarse o protestar. Ese papel suele darse en personas con falta de autoestima y/o auto-indefensión aprendida (la actitud de no defendernos ante una agresión).
Frases que suele repetir este rol de víctima: “Yo no puedo”, “Yo no sé”, “Yo no tengo”, “Todo me pasa a mí”,
Perseguidor: Suele ser una persona aparentemente fuerte y con capacidad de acción y decisión, actuando de forma castigadora, intimidadora, incluso amenanzante, aunque lo puede llegar a realizar de forma muy sutil.
Frases que suele repetir este rol de perseguidor: “Con todo lo que yo hago por ti”, “Con todo lo que yo te he ayudado”, “Con lo que yo me preocupo por ti”…
Salvador: Aunque a priori pueda parecer un buen papel, no lo es. Implica la entrega a los demás, incluso a través de sacrificios personales, olvidándose de él mismo. Además todo ello suele hacerlo sin que se lo pida nadie.
Frases que suele repetir el rol de salvador: “Es por tú bien”, “Esto lo hago por ti”,…
Como he dicho anteriormente se pueden asumir varios roles o los tres a la vez, además puede que asumamos cada uno en una situación distinta, trabajo, familia, hogar...
Un ejemplo de esto:
Tenemos una persona ajena a estos roles en el centro del triángulo, y en sus vértices a la persona que va a ir asumiendo estos comportamientos.
En un momento dado ese “actor” de la situación empieza con su papel de “salvador” haciendo por ti cosas que tú no le has pedido aunque como son buenas te sientes agradecido.
Más tarde esa persona te indica-exige lo que debes hacer, y tiene poder para hacerlo (físico, emocional, laboral,…), además te recuerda que le debes agradecimiento. En este caso está en su papel de “perseguidor”.
Si la persona sobre la que intenta ejercer su poder se niega o plantea objeciones entonces asume el papel de “víctima”, porque con todo lo que hace por ti y tú se lo pagas no haciendo lo que te está pidiendo. Y así una y otra vez… Evidentemente nos está sometiendo a chantaje emocional o manipulación pura y dura.
Puede que ninguna de las dos personas sean conscientes de la situación que están viviendo, sin embargo sí serán conscientes del malestar que sienten. Esa puede ser la señal para reflexionar, tomar conciencia tanto de tu rol como el de la persona que te hace sentir mal, y pasar a la acción para salir de ahí.
Sea cual sea tu papel en este triángulo, puedes ver qué tal andas de autoestima, como te están influyendo tus miedos y a qué se lo tienes. Trabajar la empatía, la asertividad y la responsabilidad son fundamentales para salir de los tres roles.
No hay fórmula mágica e inmediata, aunque desde luego una vez que hemos detectado la situación y nos ponemos manos a la obra para salir, no solo lo conseguimos si no que con el aprendizaje que nos vamos a llevar será difícil que volvamos a caer en lo mismo.
Si todo esto ha despertado tu curiosidad y quieres saber si estás adoptando alguno de estos roles, solo tienes que preguntar en tu entorno cuáles son las frases que más repites o te caracterizan, y ahí tendrás la respuesta. Lo siguiente ya depende de ti.
Si te has identificado con algún rol y no sabes como salir pide ayuda, pero no te quedes ahí. La decisión es tuya, el beneficio también.