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Pasar tiempo lejos de tu hija o hijo pequeño puede resultar difícil para ambos. En los niños pequeños, la separación puede incluso crear sentimientos de preocupación y malestar. A continuación te explicamos algunos aspectos a los que debes prestar atención y te damos consejos para ayudar a tu hijo a controlar esos sentimientos complejos y, en última instancia, a sentirse más seguro y protegido.
La ansiedad por separación es un fenómeno que se observa a menudo sobre todo entre los 6 meses y los 3 años. Los bebés y los niños pequeños pueden sentirse ansiosos cuando dejan de ver a sus padres o su cuidador principal, ya que todavía están aprendiendo que estas separaciones son sólo temporales.
Los síntomas suelen ser fáciles de detectar: ¿Llora mucho al dejarle en la guardería? Esa puede ser una señal de advertencia. Otras son:
Ten en cuenta que es completamente natural que tu bebé o niño pequeño se sienta ansioso si no estás a su lado. Asegúrate de tratarle con suavidad y compasión.
No hay razón para sentirse culpable cuando tengas que dejar a tu hijo durante un breve periodo de tiempo. Concéntrate en ayudar a tu hijo a aprender a controlar sus sentimientos sin ti, algo importante para ayudarle a ser más independiente.
Una de las razones por las que los niños se ponen nerviosos cuando se separan es el miedo a no volver a verte. Hablar de los planes para tu regreso ayuda a aliviar este miedo: “Cuando termine de trabajar, vendré a buscarte y podremos ir al parque y jugar juntos en los columpios”.
Prueba a dejar a tu hijo con un amigo o familiar de confianza mientras haces un recado rápido y comprueba qué tal le va. Esto permitirá a tu hijo acostumbrarse poco a poco a lo que supone estar separado.
¿Tiene tu hijo un objeto de compañía favorito? Si no lo tiene, puede ser una buena idea ofrecerle uno. Un juguete especial puede ayudar al niño a tranquilizarse cuando se siente molesto.
Cuando estés con tu hijo, escucha lo que te dice. Asegúrate de responder siempre con comprensión y compasión y procura no trivializar sus preocupaciones. Fíjate también en las señales no verbales, como las quejas o el aferramiento excesivo.
Si vas a presentar a una nueva niñera, organiza algunas reuniones breves con los tres antes de dejar a tu hijo a solas con ella. Así, cuando llegue el momento en que tengas que dejar a tu hijo con ella durante un tiempo, ya no será una desconocida.
Despedirse no sólo es difícil para tu hijo, también lo es para ti. Intenta, en la medida de lo posible, mantener la calma y mantener una actitud positiva al despedirte. Sonríe, dile a tu hijo que le verás pronto y no prolongues la despedida. Mantener esta rutina ayudará a tu hijo a acostumbrarse a las despedidas y le dará la seguridad de que siempre volverás.