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El Papel de los Obstáculos

No desees ser elegida. No busques aprobación externa. No conviertas el amor de otra persona en la medida de tu propio valor.

A veces, cuando amamos demasiado, comenzamos a proyectar nuestra luz sobre alguien más. Idealizamos sus virtudes, magnificamos su presencia y terminamos intentando que esa persona nos vea, nos reconozca y nos elija. Sin darnos cuenta, ponemos nuestra energía al servicio de un vínculo que, en lugar de impulsarnos, nos detiene.

Pero hay algo que necesitamos comprender: si alguien no te elige, no significa que no seas valiosa. No es una sentencia sobre tu belleza, tu capacidad de amar ni tu esencia. Simplemente, esa persona puede no estar en condiciones de reconocer, corresponder o valorar lo que eres.

No te desgastes demostrando más amor para conseguir un lugar en la vida de alguien. Aquella luz que tanto admiras en el otro quizás sea tu propia luz proyectada sobre él. Recuperarla es volver a descubrir tus talentos, tus sueños, tus proyectos y todo aquello que habías dejado esperando mientras intentabas sostener una historia.

Tu tiempo y tu energía son demasiado valiosos para desperdiciarlos manteniendo un vínculo que solamente permanece porque tú te sacrificas para sostenerlo.

Comprenderlo no sucede de un día para otro. Para muchas mujeres es un proceso difícil, porque durante generaciones nos enseñaron a ser complacientes, sumisas, a adaptarnos, a comprenderlo todo y a esforzarnos constantemente para merecer aceptación. Incluso nos convencieron de que debíamos ser independientes y autosuficientes, pero sin dejar de demostrar que éramos dignas de ser elegidas.

Hoy quiero recordarte algo: no tienes que renunciar a ti para conservar a nadie.

Los obstáculos también tienen un papel en nuestro crecimiento. A veces llegan para mostrarnos dónde estamos depositando nuestra energía, qué estamos idealizando y cuánto nos hemos alejado de nosotras mismas. No todos los obstáculos son castigos; algunos son oportunidades para despertar, poner límites y cambiar de dirección.

Elegirte no significa dejar de amar. Significa aprender a amarte también a ti. Significa reconocer qué te hace bien, qué deseas y qué ya no estás dispuesta a negociar.

No tienes que esforzarte para convencer a nadie de que eres suficiente.

Y recuerda: tú también estás eligiendo. No eres solamente alguien que espera ser elegida. Eres una mujer con voluntad, sueños, dignidad y libertad para decidir quién merece compartir tu camino.

Porque también eres una gran pérdida para quien no sabe elegirte.



Autor:Liz Tocci

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