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La auténtica espiritualidad jamás nace de la necesidad de convencer a otros. Brota cuando comprendemos que la libertad de conciencia es el don más sagrado concedido a nuestra experiencia humana.
Ninguna verdad necesita cadenas para sostenerse; solo los dogmas temen al vuelo de las ideas.
Ser espiritual no es ser fanático.
El fanatismo impone; la espiritualidad inspira.
El primero exige obediencia; la segunda ofrece caminos.
Mientras uno levanta muros de certeza, la otra abre puertas hacia el misterio.
La espiritualidad comienza con un acto de reverencia hacia la vida. Se inclina ante la Pachamama, que alimenta nuestros pasos; honra el agua que custodia la memoria de toda existencia; agradece la presencia del padre sol, cuya luz sostiene el ritmo invisible de la vida. Comprende que cada criatura, desde la más diminuta hasta la más vasta, posee un lugar irremplazable dentro del tejido del universo.
Quien despierta espiritualmente deja de preguntarse quién tiene razón y comienza a preguntarse cómo puede amar, comprender y respetar más profundamente.
Descubre que ninguna especie, ninguna cultura, ninguna fe y ninguna conciencia existen por accidente.
Todo participa de una arquitectura que rebasa los límites de nuestra comprensión.
La verdadera espiritualidad también acepta la existencia de aquello que aún no puede nombrar.
Reconoce que el universo no termina donde concluye nuestro conocimiento y que existen dimensiones, leyes y formas de vida cuyo misterio merece más humildad que negación.
"Comprenderlo no disminuye al ser humano, o ennoblece"
La espiritualidad auténtica nunca busca adeptos; busca consciencias despiertas. No pretende uniformar pensamientos, sino cultivar el respeto hacia la diversidad de caminos por los que cada alma decide aprender.
El espíritu no florece donde existe imposición, sino donde habita la LIBERTAD.'.
Considero que ese es el reto más desafiante de toda evolución interior: "Aprender a defender nuestras convicciones sin intentar encarcelar las de los demás; sin corromperlas ni venderlas al mejor postor"
LA LIBERTAD DE CONCIENCIA no es una amenaza para la verdad...es el único suelo digno donde la verdad puede florecer."