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¿Acaso ustedes en el trabajo NUNCA se equivocan?
¿En qué momento nos creímos perfectos ?
¿Por qué buscar DESTRUIR al otro cuando comete un error?
Observo con preocupación la velocidad con la que pasamos de la admiración a la ejecución pública… Lo que está sucediendo con Florencia Peña (la conductora Argentina del canal de televisión Luzu que dijo equivocadamente que había muerto el papá de Messi, cuando NO era verdad).
Lo que está sucediendo con ella me hizo acordar al cachetazo que dio Will Smith, por 1 error, “se olvidaron” de décadas de trabajo, porque tanto Will Smith, como Flor, comenzaron a trabajar desde niños… Sin embargo, 1 solo ERROR fue suficiente para querer cancelarlos… ¿No les parece una EXAGERACIÓN que décadas de trayectoria se borren en un segundo por un error humano de verificación. Sí, erró en la información, y eso es una falla profesional, pero la reacción de los despidos inmediatos, del cierre de su programa, y el linchamiento digital hacia Flor, está siendo desproporcionado y destructivo.
Es importante recordar que ERRAR es HUMANO… Destruir la vida y la carrera de alguien por un paso en falso no nos hace mejores personas, al contrario, solo nos vuelve una sociedad más rígida… Es momento de PARAR, mirarnos al espejo y recordar que el PERDÓN al otro es el primer paso para sanar nuestra propia autoexigencia.
Veo como exigen la cabeza de Flor, como buscan destruir su carrera y su entorno por un error humano, y no puedo evitar hacerme estas preguntas como futura psicóloga (solo me falta defender el TFG):
¿En qué momento nos pusimos esta armadura de jueces implacables?
¿Cuándo decidimos que ver sangrar al otro nos iba a curar por dentro?
Quiero pedirles que cierren los ojos por un instante y viajen atrás en el tiempo. Recuerden cuando eran pequeños… Acuérdense de ese día cuando rompieron algo valioso, cuando dijeron una mentira, o cuando fallaron en algo importante… ¿Recuerdan el terror en su pecho, el nudo en la garganta y ese miedo atroz a que mamá o papá les retara?
En ese momento de tu infancia, lo que te salvó, lo que te permitió crecer y sanar, fue la mano de mamá o de papá que te levantaron, te abrazaron y te dijeron “TE EQUIVOCASTE, pero SIGO AMÁNDOTE”, o quizás sino tuviste padres comprensivos, fue el deseo profundo de haberlos tenido, de haber recibido esa compasión que nunca te dieron.
Donald Winnicott, un gran psicoanalista, explicaba que el ser humano solo se desarrolla sanamente cuando encuentra un “ambiente sostenedor”, un espacio seguro que le permita fallar sin ser destruido. Cuando hoy nos convertimos en linchadores digitales, cuando exigimos la destrucción de alguien como Flor por un paso en falso (olvidando décadas de su trayectoria), lo que realmente estamos haciendo es proyectar nuestra propia sombra y nuestro propio miedo más primitivo: el terror a NO ser perdonados.
Esa rigidez con la que están juzgando, es la misma cárcel en la que están encerrando a su propio niño interior cada vez que se equivocan.
¿No será que le exigen perfección a una pantalla porque no se perdonan su propia fragilidad?
Recuerden que ERRAR es HUMANO; linchar es DESHUMANIZARNOS… Bajemos las piedras… y volvamos a abrazar a nuestro niño interior que se equivoca 🫂