A quien que más quieres lo terminas perdiendo, a quien más te quiere le ignoras sin darte cuenta, a quien más te rechaza es a quien más insistes en amar, y a quien más te ama, a veces le traicionas sin razón.
Perdonas con facilidad a quien más te ha dañado, pero eres duro con quien solo quiso darte amor sincero. Buscas lo inalcanzable, y cuando lo tienes cerca, ya no lo valoras. Te aferras a lo que no te quiere, mientras dejas ir a quien quería quedarse.
Nos pasamos años persiguiendo lo que no nos hace bien, y cuando por fin miramos atrás, nos damos cuenta de todo el amor que ignoramos, de las palabras que no dijimos, y de las personas que solo querían un poco de nuestro tiempo.
Quizá la verdadera lección es esa:
Que no siempre el amor está donde lo deseamos, sino donde lo descuidamos, y que el mayor error no es perder a quien amamos, sino hacer sentir invisible a quien quería quedarse