Así como rechazamos un vaso de alcohol, un cigarrillo o cualquier cosa para comer cuando no lo queremos o cuando sabemos que no nos hace sentir bien, también deberíamos rechazar las emociones negativas que algunas personas tratan de transmitirnos.
Así como nos protegemos del frío y la lluvia, también deberíamos protegernos de la toxicidad que algunas personas propagan, ya sea nosotros u otros los que nos están apuntando.
Rechaza y defiéndete de cualquier emoción negativa y no te conviertas en consumidores pasivos de negatividad y toxicidad.
Evita a las personas eternamente insatisfechas, que siempre tienen algo que criticar y reprochar, que tienen expectativas irrazonables, que te incluyen en sus batallas y que siempre buscan el conflicto.
Cada momento de la vida es un regalo.
Tuyo de verdad.
Nadie tiene derecho a llenar ese trozo de tu vida de asco.
Vuelve tu rostro hacia el sol, busca la presencia de gente buena y disfruta de la vida.