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“Yo morí el día en que murió mi madre. Es más, no creo que exista algo en el mundo que me devuelva esta primera vida, ella se llevó parte de mi alma, parte de mi ser”. Así inicia mi segundo libro: ‘El Secreto de mi Gato Negro’, un libro inspirado en aquella noche que decidí quitarme mi segunda vida, ese momento en el que pensé en el suicidio como una opción.
Traigo a colación mi libro para que entiendan por qué a través de la escritura, los videos, la música, el arte y el fortalecimiento del amor propio, plasmado en mis páginas de Instagram y Facebook: @soylorenarosero, quiero invitar a las personas a que cuiden su salud mental; si la mente no funciona de forma correcta, lo más probable es que vivamos en un mundo vacío, sin color. Cuando una persona tiene problemas de salud mental, no vive, no siente, experimenta un vacío constante, a veces falta de apetito, a veces saciedad, ganas de llorar constantes, una tristeza que nada puede controlar. Y, por eso, muchos llegamos al intento de suicidio.
¿Suicidio? Sí, un tema escalofriante, una palabra a la que muchas personas han recurrido por desesperación, por miedo, por tristeza, por depresión, por ansiedad, por no ser comprendidos o simplemente por permanecer en silencio. Una palabra que llega, cuando menos lo pensamos, a palpitarnos en el cerebro, a taladrarnos el alma. Fui víctima y hoy llevo conmigo una cicatriz en mi muñeca izquierda, algo que antes me apenaba, pero que ahora llevo con orgullo porque decidí convertirla en la señal perfecta para guiar a los demás.
A pesar del impacto que generó en mi familia y amigos, pienso que ha sido lo mejor que me ha pasado: desperté y estoy aquí para ayudar a otros, antes de que lleguen al <suicidio> como una solución. Esta lección que llegó como un bloque de hielo a mis instintos, se ha convertido en el camino más claro para decirles a todos que es necesario tener una mente sana, libre de pensamientos destructivos. Si esto sucede lo mejor es buscar ayuda, ya sea psicológica o psiquiátrica. Para eso están los expertos, para ayudarnos a encontrar la luz en medio de tanta oscuridad.
Vale la pena rescatar que al iniciar mi tratamiento antidepresivo todo fue extraño, lógicamente temía a que me tildaran de loca; sin embargo, la paz y la calma que sentía eran incomparables. Es normal que en ocasiones los químicos no logren la respuesta correcta, por eso, hay que apoyarlos con terapias psicológicas o actividades que estimulen el cerebro, como la lectura, la música, el deporte, la sana alimentación, los grupos de apoyo (amigos, familia, compañeros de trabajo, conocidos) y estar alejado de las dependencias, ya sea licor, drogas, sexo o teniendo en cuenta las distintas sugerencias que generen los médicos de acuerdo al diagnóstico de cada persona.
Todo, absolutamente todo, debe ir apoyado de expertos, por eso no es bueno auto medicarse, usar el tratamiento de otras personas o simplemente suponer que tienes una enfermedad mental. Es necesario que escuches a tu organismo, interpretes emociones, todo está dentro de cada uno y somos los únicos en entender que algo no anda bien dentro de nosotros. Si sientes dentro de ti que algo no anda bien, que te auto saboteas, que no gustas de tu cuerpo, que no sientes alegría al hacer aquello que antes disfrutabas, que sientes pánico, insomnio, es momento de buscar ayuda, de gritarle al mundo S.O.S.