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Realciones que te Despierta Vs Relaciones que te Adormece

No todas las relaciones son iguales.

Algunas te hacen sentir en casa…

y otras te hacen sentirte vivo.

Y no siempre es lo mismo.

Se entendía que las relaciones pueden cumplir funciones muy distintas en el proceso psicológico. Hay vínculos que sostienen, que aportan estabilidad, que reducen el conflicto interno. Y hay otros que lo activan todo.

Las relaciones que te adormecen no son necesariamente malas. Son cómodas. Predecibles. Sabes qué esperar, cómo actuar, qué lugar ocupas. No hay demasiadas preguntas ni demasiados cambios. Todo fluye… pero también se estanca.

En ese tipo de vínculo, la psique descansa, pero no crece. No hay tensión suficiente para cuestionarte, para verte distinto, para salir de lo conocido. Y aunque eso puede dar paz, también puede generar una sensación silenciosa de desconexión.

Luego están las relaciones que te despiertan.

No porque sean caóticas, sino porque te enfrentan a partes de ti que no conocías o que evitabas. Activan emociones intensas, preguntas incómodas, inseguridades que creías resueltas. Te obligan a mirarte, a revisar tus patrones, a cuestionar tu forma de vincularte.

No siempre son fáciles.

De hecho, casi nunca lo son.

Pero tienen algo que las diferencia:

no te dejan igual.

El problema es que muchas veces confundimos despertar con sufrimiento. Y entonces nos quedamos en relaciones que nos apagan porque parecen más “sanas”, o nos enganchamos a relaciones intensas creyendo que ahí está la verdad.

Y ninguna de las dos cosas es exacta.

Una relación que te despierta no tiene por qué destruirte.

Y una relación tranquila no tiene por qué desconectarte.

La clave no está en la intensidad ni en la calma.

Está en el nivel de conciencia.

Jung entendía que el verdadero crecimiento ocurre cuando puedes estar en una relación sin perderte, sin proyectar, sin repetir automáticamente lo aprendido. Cuando puedes ver lo que se activa en ti y hacerte responsable de ello.

Ahí es donde una relación deja de ser solo vínculo…

y se convierte en proceso.

Porque no se trata de elegir entre lo que te calma o lo que te remueve.

Se trata de encontrar un espacio donde puedas estar en paz sin dejar de estar despierto.

Y eso no depende solo del otro.

Depende de quién eres tú dentro de la relación.



Autor:EDITORIAL

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