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Idea Vilariño

Poeta, docente, ensayista y compositora uruguaya, Idea Vilariño nació en agosto de 1920. Formó parte de la Generación del 45, junto a Juan Carlos Onetti, Mario Benedetti, Ida Vitale, entre otros autores. 

Nacida en una familia de la burguesía montevideana, su relación con las letras y la música fue casi innata. Su padre fue un poeta anarquista que le legó además de su amor por los libros, su compromiso político, una exquisita educación y un nombre con intención como el de todos sus hermanos — Numen, Poema, Azul y Alma—, y su madre era una lectora voraz especialmente amante de la literatura europea y la música. Volcada desde muy joven en la escritura, en 1945 publicó La suplicante, poemario que sería inmediatamente reconocido también a nivel internacional. Pero también desde época temprana sufrió diversos problemas de salud, asma agudo y un eccema que hacía que se le cayera la piel. A esta fragilidad física se unía la emocional, hondamente afectada por la muerte temprana de sus padres y de su hermano mayor, lo que hizo del duelo una constante en su vida.

Entre sus libros más notables que publicó en verso, La Suplicante (1945); Cielo Cielo (1947); Nocturnos (1955); Poemas de amor (1957); Pobre Mundo (1966); Canciones (1993), entre tantos otros.

Además, ejerció la escritura crítica, mediante la cual reflexionó sobre la propia literatura y la obra de varios autores. Así, editó Grupos simétricos en la poesía de Antonio Machado (1951); La rima en Herrera y Reissig (1955); Grupos simétricos en poesía (1958); Las letras de tango (1965), y El tango cantado (1981). 

Idea Vilariño falleció en Montevideo, el 28 de abril de 2009, a los 88 años de edad.

Un amor entre tinieblas

Muchos de estos versos sencillos y desgarradores, capaces de describir en pocas palabras la existencia humana, los dedicó Vilariño al amor, un amor que si bien tiene en su obra momentos de dulzura aparece mayoritariamente retratado como perdido, doloroso y feroz, como ocurre con los poemas dedicados a Onetti. Ambos escritores se conocieron a principios de los años 50, como refleja la dedicatoria que Onetti adjuntó a su novela Los adioses (1954) y la aparición de él en poemarios de Vilariño como Nocturnos (1955) y especialmente Poemas de amor (1957). Así comenzaron cuatro décadas de encuentros y desencuentros, ambos casados con otros desde mediados de los 70, que marcaron la pasional, oscura y tormentosa relación en la que, como afirmó la escritora al final de su vida, sólo compartieron nueve noches.

Sin embargo, quien piense que la obra de Vilariño se agota en bucear en todas las aristas y matices del amor, sombra que también nubla a veces a Benedetti, está igualmente equivocado. Su poesía abarca mucho más, especialmente un compromiso político y social de corte humanista que es común a toda esa generación que sufrió la dictadura, el fin del sueño revolucionario, y en su mayoría el exilio. “Estuvo muy comprometida políticamente, tenía férreas opiniones y principios, ideas sobre las revoluciones latinoamericanas y la dictadura, pero sabía separarlos de su ámbito creativo”, defiende Miles. “Siempre defendió que la efectividad de un poema político no reside en la poesía, sino en el mensaje. Sin embargo, tuvo claro que la poesía en mayúsculas estaba en otro lugar”.

Una poesía palpitante

Una vigencia que se hace extensiva a toda una generación revitalizada para el lector con hitos recientes como el también centenario de Benedetti o el Premio Cervantes concedido a Ida Vitale. “Es maravilloso este reconocimiento ahora, porque nos demuestra que el arte, la poesía, el pensamiento, no muere nunca. Muchas veces está tan por delante de su tiempo que tardamos en reconocer el valor que tiene. Es el caso de esta Generación del 45, silenciada por el poder político de la dictadura que trató de esconder el legado humanístico de esa generación de educadores, periodistas, pensadores, ensayistas y creadores que hoy de nuevo brilla con fuerza”

 

 



Autor:Maholy Corrales

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