Cuando veas a una persona enojada, recuerda, todo lo que quiere es un poco de amor.
Por increíble que parezca, cuando alguien actúa por ira y prejuicio, no es más que prueba del amor que busca.
El alma humana tiende a amar.
Así como las plantas giran donde hay un hilo de luz, nuestro verdadero ser quiere expresarse en amor.
Si hay necesidad de herir, de vengarse, de manipular, es porque hay una enorme brecha de amor.
Debemos aprender a ver esto con ojos compasivos.
El mensaje no es permitir la agresión, sino entenderla para no seguir el mismo ciclo una y otra vez, para llegar a la verdadera raíz para encontrar una solución.
A veces, el silencio es la mejor respuesta si no tenemos un mensaje reconfortante.
Distánciate y ve las cosas más de cerca.
Nada es personal.
Se trata sólo de la película que estamos diseñando, sobre lo que nos separó del amor y que a veces representa una distancia tan grande que parece imposible hacer una conexión entre ella y lo que está sucediendo.
No importa lo que estés enfrentando, mira hacia el amor, elígelo conscientemente.