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Estar deprimido no es simplemente estar triste por algo, no, la depresión tiene razones de ser que van mucho más allá de eso, afectan todo tu ser y no solo tu estado de ánimo.
No se trata de un sentimiento que puedas decidir alejar, no, no creas que se trata de una simple fachada en el que las personas se excusan y se refugian.
Las personas con depresión sufren y no es tan sencillo conseguir un calmante para ese dolor.
Quien padece depresión experimenta dolor en el alma, en la vida.
La depresión no es bonita, no es una excusa para quedarse en cama ni algo que la gente decide tener.
Quien tiene depresión tiene el deseo de salir de ese hoyo, pero no puede levantarse siquiera.
La depresión es una condición real que consume las emociones, la energía y las ansias de vida de alguien.
La depresión hace que cada obstáculo y que cada meta sea mucho más difícil.
En realidad, todo se vuelve más difícil porque cada cosa que sucede en la vida se convierte en una fuente de dolor.
Ni siquiera lo bueno lo anima, con depresión la vida es una constante tragedia, aun cuando la persona desea desesperadamente alejarse de ello.
Es un trastorno mental que incluso conlleva a producir otros trastornos físicos como dolores fuertes de cabeza, diferentes condiciones gastrointestinales, ansiedad, dolores musculares por la tensión, y otros más.
Cuando se vive con esta condición, debe hacerse algo al respecto.
Cuando alguien muestra los síntomas, no lo juzgues y ayúdale.
Porque si no se trata, su vida se vuelve más dolorosa y cada día será más difícil vivirlo. Incluso estas personas llegan a hacerse daño cuando la depresión los consume y presentan diferentes tipos de crisis.
La depresión te quita el derecho de amarte y cuidar de ti mismo, la depresión acaba con tus ilusiones, con tus deseos y con tus metas.
Esa condición incluso te aísla de las personas que amas porque te hace creer que eres una molestia y no quieres cargar con más culpa.
Las personas con depresión se quedan sobre su cama esperando a ver qué le tiene preparada la depresión para ese día, ya no tienen control sobre sus acciones y decisiones.
No seas duro, más bien trata de comprender cómo se siente e intenta ayudarle de la forma correcta; habla con esa persona, hazle saber que no está sola.
Escucha lo que tenga que decir, ayúdala a buscar asistencia profesional, ya que por su estado, muy difícil el tome la decisión de ir.