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Pandemia, aislamiento e incertidumbre fueron los condimentos necesarios para la activación de tres emociones como el miedo, la ansiedad y la angustia, que combinadas, colaboran de forma negativa para dar a luz todo tipo de trastornos emocionales. Hay registros que indican que 3 de cada 10 personas lo padecen, sin contar todos aquellos que lo transitan en silencio por temor al “qué dirán”.
Pues bien hoy quiero compartirte esta vivencia en PRIMERA PERSONA, porque considero que todo aquello que se supera es mejor si lo compartimos y así, si lo estás viviendo, puedas tomar algunas de las herramientas que a mí me fueron muy útiles.
Hace unos 9 años, luego de perder un embarazo, comencé a vivir síntomas compulsivos de ansiedad, estos incluían la limpieza completa obsesiva la cual realizaba hasta 3 veces al día. Luego siguieron los atracones con todo tipo de comida y lo más notorio fue que se me empezó a caer el pelo. Un día estaba sentada lo más tranquila (o eso creía yo) y sin previo aviso un espantoso dolor de pecho se presento. Mis manos no dejaban de sudar frio, mi corazón parecía que estaba a punto de estallar, me costaba respirar y cuanto más avanzaba todo esto la confusión crecía. Pensé que era un ataque al corazón así que sin dudar corrimos a la guardia del hospital. Una vez internada solo podía ver a los médicos correr de un lado a otro y muchos cables que comenzaron a conectarme. Todo empeoraba ya que temblaba tanto que saltaba en la camilla. Pensé DE ESTA NO SALGO pero para sorpresa mía y de los médicos el monitor mostraba que mis pulsaciones estaban completamente normales, algo que no coincidía con el panorama que yo estaba viviendo. Ese sería el primero de muchos episodios que viviría durante un año y medio.
Los días siguientes se fueron poniendo peor porque todo el tiempo vivía con miedo a que eso volviera. Ya no quería estar en reuniones, me aterrorizaba que un ataque de estos me diera delante de los demás. No hacia mandados, ni visitaba a nadie y mucho menos aceptaba a alguien en mi casa. Sola con mis hijos chiquitos y con la ayuda de mi familia, lo único que pensaba día y noche era ME VOY A MORIR EN CUALQUIER MOMENTO. Las consultas con mi doctora eran cada quince días y los estudios por realizarme se tornaban agotadores y complejos. Neurólogo, cardiólogo, clínica y la sala de emergencia la cual cada tres o cuatro días visitaba obligada ya que quedaba internada en observaciones, a eso se redujo mi vida durante todo ese tiempo. Los síntomas incluían dolores continuos de cabeza, vista nublada, dolores en las articulaciones, falta de sueño, llanto constante, enojos repentinos y lo que más me asusto fue cuando transite el pico más alto, alucinaba con que las paredes de mi casa se movían dejándome atrapada. Sinceramente en ese punto creí que me había vuelto loca. Por supuesto no me era nada fácil hablar con libertad sobre lo que estaba viviendo, ya que temía al juicio ajeno. Mi doctora me había recetado todo tipo de ansiolíticos, anti depresivos y sedantes los cuales me mantendrían gran parte dl día dormida. El único medicamento que acepte fue un calmante que tomaba cuando tenía que estar en algún lugar cerrado con mucha gente pero rechace rotundamente todos los demás. En lo personal no soy fan de los medicamentos, por el contrario amo todo lo que sea natural, terapias, medicina alternativa y por supuesto mi fe en Dios. Y así fue que después de un año y medio la pesadilla termino. Comencé Pilates y ejercicios al aire libre, baje la compulsión tanto por la comida como por la limpieza. El estrés fue disminuyendo en gran manera, mi pelo ya no se caía, de a poco volví a tener reuniones en mi casa y retome algunas actividades.
Hoy me acuerdo de esa etapa de mi vida y no reniego de ella porque sé que vino para enseñarme a valorar más mi tiempo presente y mis relaciones. Se puede salir aunque en pleno proceso parezca imposible. Podes hablar de lo que te pasa, es más, necesitas hablar de eso ya que el hablar es el primer paso para sacar toda esa angustia contenida.
La pandemia potencio tanto los ataques de pánico como el estrés, la angustia, la ansiedad, la depresión etc. Este tipo de trastornos involucran nuestras emociones por eso es tan importante poder reconocerlas para poder intervenirlas y así no tener que atravesar episodios tan perturbadores como estos.
Soy Danii