Warning: mysqli_stmt::close(): Couldn't fetch mysqli_stmt in /home/c2060665/public_html/articulo.php on line 137
Una inquietud muy común en los procesos de crecimiento personal: ha comprendido mentalmente una situación, sabe cómo debería actuar, incluso ha identificado lo más sano para sí misma… pero aun así, el miedo vuelve a aparecer y lo confunde todo. Y surge la duda: “¿por qué pasa esto?, ¿solo me pasa a mí?”.
No, no te pasa solo a ti. De hecho, esto ocurre con mucha más frecuencia de la que se dice, y tiene una explicación profunda dentro de la psique. La mente puede comprender con claridad qué hacer, cuál es el camino, incluso puede tomar decisiones lúcidas… pero luego aparece el miedo y parece desordenarlo todo, como si esa claridad nunca hubiera existido. Esto no es contradicción, es la coexistencia de distintos niveles dentro de la psique.
El entendimiento pertenece al plano consciente, pero el miedo pertenece a capas más profundas, más antiguas, más ligadas a la experiencia emocional y al cuerpo. Por eso, aunque “sepas”, hay algo en ti que aún no se siente seguro. Y cuando esa parte se activa, tiene más fuerza que la idea racional. El miedo no aparece porque hayas retrocedido, sino porque estás tocando un límite interno real. Cada vez que intentas actuar diferente, salir de un patrón o tomar una decisión más consciente, una parte de ti —que ha aprendido a sobrevivir de otra manera— reacciona.
Por eso confunde tanto: porque conviven dos verdades al mismo tiempo. Una parte de ti sabe qué hacer, y otra parte siente que hacerlo es peligroso. El proceso no consiste en eliminar una de las dos, sino en poder sostener esa tensión sin quedar paralizado. El miedo no es una señal de que estás en el camino equivocado. Muy a menudo, es una señal de que estás saliendo de lo conocido.
El trabajo entonces no es esperar a que el miedo desaparezca, sino aprender a actuar con él presente, en pequeñas dosis, con conciencia. Porque cada vez que haces algo distinto a pesar del miedo, el cuerpo aprende algo nuevo. Y con el tiempo, esa claridad que antes era solo mental empieza a encarnarse en la experiencia.
No es que el miedo deje de existir de inmediato. Es que deja de gobernar. Y ahí, poco a poco, comienza la verdadera transformación.