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Tal vez muchos hayan escuchado hablar de María Ramírez Anache, pero no todos conocen su historia. Nada en su persona, parece haberse transformado, durante los últimos 67 años, porque continúa con el mismo espíritu trabajador y revolucionario de siempre.
“Apenas disfruté mi infancia, porque me dediqué al trabajo duro. Yo era la oveja negra de la familia, pero la más laboriosa de mis tres hermanos. Tenía 7 años cuando ya ayudaba a mi abuela a llevarle café a los rebeldes y a trabajar en la finca”, afirmó la entrevistada.
Este fue sólo el inicio de una mujer, cuya trayectoria revolucionaria ha sido relevante. “Llegué a la Isla de la Juventud, en el año 1971, con mi esposo. Aquí trabajé como costurera, para la columna juvenil del centenario y después me incorporé a la construcción, debido a uno de los llamados de Fidel”.
Cuenta que en este sector, fue donde comenzó a crecerse. “Con 19 años, me hice operadora de grúas, cabillera, enrolladora de motores industriales y ensambladora de la planta de prefabricado. He contribuido en casi todas las construcciones de este Municipio, por ejemplo: el Hospital General Docente “Héroes del Baire”, el Estadio Deportivo “Cristóbal Labra”, las instalaciones hoteleras de Cayo Largo del Sur, el cine Caribe, la torre de la televisión, la planta procesadora de caolín, 10 secundarias básicas, policlínicos, consultorios médicos, viviendas, edificios y otros”.
Esta holguinera de nacimiento, se ha dedicado en cuerpo y alma a su labor por más de 40 años. “Participé en 21 zafras; 19 citrícolas y 2 cañeras, junto a una brigada de 80 hombres; estuve 15 años en el batallón “Lázaro Peña” y 5 en el contingente “26 de Julio”. Actualmente estoy jubilada y sin embargo sigo construyendo viviendas gratuitamente, para aquellas necesitadas.
“Además me dedico a la siembra, en mi finca; recojo café como cuando era niña, aguacate, mango etc. Siempre trato de dar mi aporte a esta Revolución porque como dijo nuestro presidente Díaz Canel, “Hay que construir casas dignas” y eso estoy haciendo”.
Por su extraordinario recorrido, ha recibido numerosos reconocimientos. “En 1975, fui reconocida a nivel nacional, por ser la mejor constructora del municipio y única operadora de grúa del país. También fui Vanguardia Nacional por 15 años consecutivos y el 27 de abril del 2001, alcancé el título de “Héroe del Trabajo de la República de Cuba”, entregado por El Consejo de Estado y firmado por nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
Al respecto agregó: “No era la única con esta categoría en el Municipio; hace algunos años Basilio Gowen Alfonso, mi compañero en todas las actividades, falleció y por eso soy la única con esta condición en el territorio”.
Esta mujer sencilla, amistosa y solidaria, fue también premiada en el 2014, por la República Bolivariana de Venezuela, donde no se olvida su entrega incondicional a la causa del desarrollo de los pueblos. “Fui como jefa de una brigada de más de 20 hombres, para construir aeropuertos, embajadas entre otras obras constructivas, para la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP)”.
Actualmente esta Heroína del Trabajo, recibió otras condecoraciones. “En el año 2019, obtuve dos; la primera, de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), por contribuir durante la Jornada Ideológica del III Aniversario de la Desaparición Física de Fidel Castro Ruz y la segunda llamada “La Huella”, fue otorgada por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), así como la del Primero de Mayo, por la CTC y el Consejo de Defensa Municipal, en el presente año (2020), por haber dado mi aporte a esta fecha, en la lucha contra la COVID-19”.
María ha sido merecedora de éstos y otros galardones, los cuales siempre serán su orgullo, sin embargo, para ella lo más importante es no ser recordad y por eso decidí contar su historia, sin importarme cuántas veces haya sido publicada, porque heroínas como ella, dignas del respeto y la admiración de quienes la conocen, no deben olvidarse jamás.
Por Melissa Mavis Villar De Bardet