"Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre, desistí de hacer grandes planes y abandoné los grandes proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero, y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es simplicidad y sencillez.
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre razón, y así erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es humildad.
Cuando me amé de verdad, desistí de quedarme reviviendo el pasado y preocupándome por el futuro.
Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez y eso se llama plenitud.
Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme, pero cuando la coloco al servicio de mi corazón, ella tiene un gran y valioso aliado. Todo eso es saber vivir. No debemos tener miedo de cuestionarnos, de hecho hasta los planetas chocan, y del caos suelen nacer la mayoría de las estrellas."