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¿Objetivos o Expectativas?

Diferencia objetivos expectativas
A la hora de arrancar un proceso de coaching es de vital importancia definir bien el objetivo, sin un dónde claro y real, el resto de preguntas e indagaciones sobran. Ahora bien, desde mi punto de vista, también es muy importante, al mismo tiempo, no generar expectativas, a sabiendas que el devenir de los acontecimientos es incontrolable.

¿Tú tienes objetivos o expectativas?
Algunos clientes, ya sean personales o empresas, pueden encontrar similitud en ambas palabras aunque tienen una connotación bien distinta.

Diferencia entre objetivos y expectativas.

Si buscas en wikipedia por ejemplo su definición encuentras lo siguiente:

Objetivo: Elemento programático que identifica la finalidad hacia la cual deben dirigirse los recursos y esfuerzos para dar cumplimiento a los propósitos. Un propósito o meta que se propone a cumplir en un lapso definido de tiempo. Resultado que una entidad o institución aspira lograr a través del cabal discernimiento de su misión.
Expectativa: Una expectativa, que es una suposición centrada en el futuro, puede o no ser realista. Un resultado menos ventajoso ocasiona una decepción. Si algo que pasa es completamente inesperado es una sorpresa. Una expectativa sobre la conducta o desempeño de otra persona, expresada a esa persona, puede tener la naturaleza de una fuerte petición, o una orden. Esperanza de realizar o conseguir algo.
Ya a simple vista suenan distintas, puedes leer que la primera habla de esfuerzos (traducido acciones), definición del tiempo o misión; por el contrario en la segunda se habla de suposición, sorpresa y no existe temporalidad alguna.
Para mi, el objetivo lleva implícito proactividad y movimiento junto con la flexibilidad, también puede ser sueño, propósito o meta. Prefiero estas palabras, conectan con el presente, puesto que para llegar a conseguirlos es necesario tomar partido desde el momento presente; la expectativa para mí es símbolo de rigidez, algo que se espera sin mediar acción alguna para modificarlo, ya sea esa acción controlada o no, un vivir en el futuro sin tomar conciencia del presente, convirtiéndose fácilmente en irreal.
El objetivo es realista y retador.

La diferencia mayor, por tanto, está en si es o no realista. Un buen coach llevará a su cliente a definir un objetivo retador y al mismo tiempo realista y, además, a buscar opciones y planes “B”, para establecer caminos y acciones incluso en la peor de las circunstancias posibles. Precisamente son esos planes “B”, pensados para cubrir lo inesperado, la puerta de salida no satisfecha por las expectativas.
Las expectativas tienen mucho de dialogo interno, de la idea subjetiva que el cliente se crea sobre su objetivo, del proceso en sí y del mismo coach. Mientras tanto, los objetivos se diseñan y evalúan con experiencias objetivas, acciones concretas del cliente y al mismo tiempo, sujetos a las leyes naturales, abiertos a la posibilidad de tomar un giro en el camino.
Esta diferenciación es especialmente sensible en el coaching empresarial, cuando la empresa es quien contrata al coach y el cliente-coachee es una persona individual. La primera, no realiza el proceso, por tanto aunque define a priori unos objetivos concretos, se puede perder fácilmente en el terreno de las expectativas, enfocándose en resultados sin conocer la realidad de su empleado. El coachee participa activamente en el proceso y al tiempo que recoge los objetivos definidos por la empresa, también define los suyos propios, resultando una unión en el mejor de los casos o una contradicción en otros.
Y nosotros no podemos olvidar que nuestro cliente, con el que estamos comprometidos, es con el coachee-persona, por lo que es imprescindible una buena gestión de las posibles expectativas que pueda tener la empresa, siendo claros y concisos, sinceros con quién es la prioridad y advertir de las diversas situaciones que pueden surgir tras completar el trabajo.



Autor:Por MMag. Karin Silvina Hiebaum

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