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A MUERT3 NO ES EL FIN.

La muerte… esa palabra que el ego pronuncia

-en susurro tembloroso y que el alma comprende en silencio sagrado.

Hemos aprendido a verla como ruptura,

-como pérdida, como abismo.

Pero en realidad es un Portal.

-Nos enseñaron a resistirla, a combatirla, a llorarla como derrota.

-No nos enseñaron a mirarla como un movimiento natural de la Vida misma,

-como la inhalación y la exhalación del Universo, como la transformación constante de la energía que nunca se destruye, solo cambia de forma.

Desde la Física Cuántica sabemos que nada desaparece:

La energía se reorganiza.

La materia es vibración condensada.

El cuerpo es polvo de estrellas organizado temporalmente en Conciencia.

Y cuando el cuerpo se disuelve, la vibración continúa su danza.

-La Neurociencia nos muestra que nuestra experiencia del mundo está mediada por redes neuronales que interpretan la realidad.

-El miedo a la muerte nace en circuitos profundos del cerebro primitivo, diseñados para la supervivencia.

-Pero el Amor, la compasión y la comprensión activan otras redes: las de Integración, Coherencia - y Paz.

Cuando cambiamos la narrativa interna —

-Cuando dejamos de decir “fin”y comenzamos a decir “transición “el cerebro crea nuevas conexiones.

La Programación Neurolingüística lo confirma:

-La palabra que usamos moldea la emoción que sentimos.

-Y la emoción que sentimos construye la experiencia que vivimos.

-Tal vez por eso la palabra “Muerte” pesa tanto.

Quizá sería más fiel llamarla Trascendencia.

-Porque eso es lo que ocurre: trascendemos un plano de experiencia hacia otro acorde a nuestra Frecuencia de Conciencia.

No somos un cuerpo con espíritu.

-Somos Conciencia eterna habitando un cuerpo temporal.

-El cuerpo es un vehículo biológico extraordinario, una nave celular diseñada para experimentar densidad, emociones, aprendizaje, vínculos.

Cada célula guarda memoria; cada vivencia deja huellas sinápticas; cada amor vivido modifica nuestra biología.

-Pero el Espíritu… El Espíritu no envejece.

-No enferma.

-No muere.

-Solo cambia de escenario.

-Si pudiéramos mirar con ojos Cuánticos, comprenderíamos que la vida terrenal es un - --capítulo en una historia mucho más vasta. Entonces la pregunta dejaría de ser:

¿Por qué morimos?

y se transformaría en:

¿Para qué encarnamos?

¿Qué vino a aprender mi alma en este ciclo?

¿Qué semillas de conciencia sembré mientras respiré?

- El miedo a la mu3rte es, en el fondo, miedo al desapego.

- Miedo a soltar las formas.

- Miedo a abandonar la ilusión de control...

Pero todo en la naturaleza nos enseña el arte

- de la transformación:

La hoja cae para nutrir la raíz,

La oruga se disuelve antes de volar,

La estrella explota para dar origen a nuevos mundos.

Cuando un Ser amado “parte”, no desaparece: Cambia de frecuencia.

Su energía continúa en otra Dimensión del vasto entramado Universal.

* Y si el Amor es vibración coherente,

- entonces el vínculo verdadero no se rompe*

* Se transforma.

Cuando soltamos el apego y activamos el

- Amor incondicional, nuestro corazón entra

En Coherencia Cardíaca; nuestro Sistema Nervioso - se regula; nuestra percepción se expande.

Desde ese estado más elevado, los sentidos del Alma —intuición, memoria del corazón, percepción sutil— comienzan a captar esa presencia amorosa que nunca se extinguió...

*Recuerda la Chispa en sus ojos.

*Recuerda su risa.

*Recuerda su energía.

*Esa Chispa no era carne.

*Era Conciencia brillando a través de la materia.

La muerte no es lo opuesto a la vida.

Es parte del mismo movimiento eterno.

Es el cierre de un ciclo biológico

Y el nacimiento en otro plano de aprendizaje.

Es la puerta que el alma cruza cuando ha completado su experiencia en esta forma.

Por eso, cuando llegue ese momento —propio o ajeno— respira profundo.

Honra.

Agradece.

Bendice el viaje.

Porque la muerte no es un final…

Es un regreso a casa en otra dimensión del Ser.

Y en el gran tejido del Universo, nadie se pierde.

Solo trascendemos"



Autor:Doris Delgado.

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