"La Niña Flecha es nuestra infancia convocándonos desde adentro, pidiendo que reconectemos con ella" , cuenta Belén. "Hoy vivimos a las corridas, más que nada quienes habitamos las grandes ciudades; nos desplazamos por inercia entre las actividades, casi como adormecidos. Lo lúdico y lo esperanzador son lugares a reconquistar. La canción invita a eso: es esa voz interior que nos llama, que nos ruega que no nos olvidemos de ella. Hacia el final del tema esa ruego se hace más tangible con una presencia prístina que confirma que el juego a triunfado sobre la pesadumbre. El video redobla este concepto de la infancia viniendo a buscarnos. Espero que les guste y le den play sucesivamente."
En términos del arreglo musical, la producción de Jota Yubro es minimalista y delicada; tierna y cálida. Una propuesta diferente de lo que venía lanzando Pasqualini previamente. La canción alumbra cierta cuestión cíclica, circular: comienza y termina del mismo modo. Como si no hubiera en esta existencia, ni principio ni fin.