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Tanto los abrazos como otras formas de contacto físico resultan ser de gran ayuda para la salud física y mental de individuos en todas las etapas de la vida
Un estudio integral, que incluyó a 12.966 participantes de los diversos análisis, arrojó luz sobre estas incógnitas. Reveló que el tacto no solo ayuda a aliviar el dolor, sino que también reduce significativamente los niveles de depresión y ansiedad. Este beneficio se observó en personas de todas las edades, tanto niños como adultos.
Aunque el tipo de contacto físico (que varía desde abrazos hasta masajes) no parece tener un impacto significativo, tocar la cabeza o el rostro resulta ser más efectivo. El estudio sugiere que los toques que son más breves y frecuentes tienden a producir reacciones más positivas.
De forma interesante, el contacto con objetos inanimados como mantas pesadas, almohadas para el cuerpo o incluso robots puede ser útil para la salud física, pero no ofrece grandes beneficios para la salud mental. Por otro lado, el contacto físico proveniente de humanos o animales se muestra favorable tanto para el bienestar físico como mental.
Los bebés recién nacidos también obtienen beneficios del tacto, siendo estos significativamente mayores cuando el contacto es proporcionado por uno de los padres, revela la investigación. Conforme las personas envejecen, la importancia de que el tacto provenga de un conocido disminuye.
Es importante destacar que, aunque un metanálisis exhaustivo como este es útil para identificar tendencias generales en grandes poblaciones, la reacción individual al tacto puede variar considerablemente entre personas. Los investigadores también subrayan la importancia del consentimiento en el contacto físico, resaltando que debe ser consensuado para resultar beneficioso.
No obstante, los datos sugieren que para muchos, incrementar el contacto físico con otros podría mejorar varios aspectos de la salud. Esto no sorprende, considerando que el tacto es el primero de nuestros sentidos en desarrollarse y es algo que usualmente echamos de menos cuando no está presente.
Así entonces, si tienes ganas de abrazar a familiares o amigos, no dudes en hacerlo, siempre y cuando la otra persona esté de acuerdo, recomiendan los científicos.