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Cada 11 de abril se celebra el Día Mundial de la Fondue de Queso, una excusa perfecta para redescubrir este clásico plato europeo y, al mismo tiempo, poner en valor uno de los alimentos más antiguos y versátiles de la humanidad: el queso.
¿Qué es el queso?
El queso es un alimento sólido o semisólido que se obtiene a partir de la leche —principalmente de vaca, aunque también de cabra u oveja— mediante un proceso de coagulación. En esta etapa se separa la cuajada del suero, dando lugar a una amplia variedad de productos con diferentes texturas, sabores y aromas.
Su elaboración incluye fermentación con bacterias lácticas, coagulación (natural o mediante cuajo), y en muchos casos, prensado y maduración. Estos factores son los que determinan la identidad de cada tipo de queso.
Un alimento milenario
El origen del queso se remonta a más de 7.000 años. Se cree que surgió en regiones de Medio Oriente o Asia Central, cuando antiguos pueblos transportaban leche en recipientes fabricados con estómagos de animales. El contacto con enzimas naturales provocaba la coagulación, dando lugar a una forma primitiva de queso.
La fondue: tradición de montaña
La fondue de queso tiene su origen en Suiza, particularmente en las regiones alpinas. Nació como una solución práctica de los campesinos para aprovechar pan duro, queso añejo y vino durante los inviernos.
Con el tiempo, este plato sencillo se convirtió en un emblema de la gastronomía suiza y se expandió por el mundo, adoptando variantes y estilos propios en cada región.
Los países que más consumen queso
El queso ocupa un lugar central en la dieta de muchos países europeos. Entre los mayores consumidores per cápita se destacan:
Francia
Alemania
Suiza
También sobresalen Italia y Países Bajos
En estos países, el consumo supera los 20 kilos por persona al año.
🇦🇷 Argentina y su cultura quesera
En Argentina, el queso es un componente fundamental de la alimentación cotidiana. El consumo promedio se ubica entre los 11 y 13 kilos por persona al año, posicionando al país entre los principales consumidores de América Latina.
Desde pizzas y empanadas hasta pastas y picadas, su presencia en la mesa es constante y forma parte de la identidad gastronómica nacional.
Cómo preparar una fondue de queso
La fondue consiste en una mezcla caliente y cremosa de quesos derretidos con vino blanco, en la que se sumergen trozos de pan. A continuación, una receta clásica para disfrutar en casa.
Ingredientes (4 personas):
400 g de queso Gruyère
400 g de queso Emmental
1 diente de ajo
300 ml de vino blanco seco
1 cucharadita de fécula de maíz
1 chorrito de kirsch (opcional)
Pimienta y nuez moscada
Pan en cubos
Preparación:
Frotar una olla con el diente de ajo.
Agregar el vino blanco y calentar sin que hierva.
Incorporar los quesos rallados de a poco, mezclando constantemente.
Disolver la fécula en un poco de líquido y añadir para espesar.
Sumar el kirsch y condimentar a gusto.
Servir caliente, idealmente sobre un hornillo.
La tradición indica que cada comensal debe pinchar un trozo de pan con un tenedor largo y sumergirlo en el queso.
Claves para una buena experiencia
Para lograr una fondue perfecta, los especialistas recomiendan utilizar quesos de buena calidad, evitar que la preparación hierva y revolver de manera constante en forma de “8” para lograr una textura homogénea. Como acompañamiento, el vino blanco o incluso una infusión caliente ayudan a una mejor digestión.
En este Día Mundial de la Fondue de Queso, la invitación es clara: reunirse, compartir y disfrutar de una tradición que, desde las montañas suizas, conquistó las mesas del mundo.