Acostúmbrate a que no puedes controlar todo, a que habrá cosas que van a pasar sin merecerlas, a que la vida cambia los planes de un día pa' otro sin preguntar.
Pero también acostúmbrate a regresar siempre a tu paz, a enojarte con el destino pero también darle el beneficio de la duda, acostúmbrate a perdonar, soltar y agradecer, para que entonces lo que venga tenga espacio para llegar.
Nadie sabe si lo mejor está por venir, pero a mí me gusta creer eso, y con eso me basta para empezar de cero las veces que hagan falta y seguir intentándolo.
A veces la vida te obliga a caminar solo…
Pero no para castigarte, sino para que escuches lo que no puedes oír rodeado de ruido.
Hay batallas que nadie vio, decisiones que tomaste en silencio y momentos en los que seguiste adelante aún con el peso del cansancio sobre los hombros.
Y ahí, justo ahí, es donde te formaste de verdad.
Porque crecer no siempre duele por fuera.
A veces duele por dentro: cuando eliges no rendirte, cuando vuelves a intentarlo, cuando te mantienes firme aunque nadie entienda tu camino.
Este nuevo capítulo no te está pidiendo fuerza… te está pidiendo claridad.
La claridad de quien sabe lo que quiere y no retrocede, aunque el mundo esté oscuro.
Sigue.
Lo que viene será el resultado de todo lo que soportaste sin hacer ruido.