El miedo más grande del hombre está en conocerse a sí mismo.
El cúmulo de condenaciones que a lo largo de tu vida has recibido de tus padres, de la escuela, de tus relaciones pasadas, de la sociedad, de tu religión, hace que desees esconderte de ti mismo, por tanta basura acumulada en tu interior.
Acéptate a ti mismo, como tu eres, y esa es una de las cosas más difíciles del mundo, porque va contra tu entrenamiento, educación, tu cultura.
Desde el inicio te fueron diciendo como tenías que ser, nadie nunca te dijo que tu eras bueno como tú eres.
No seas obsesionado contigo mismo, pero un amor propio natural es imprescindible, es una condición básica por la cual puedes entonces amar a otros.
Acéptate a ti mismo, ámate a ti mismo.
Ninguna otra persona ha sido jamás como tu y nadie más será como tú.
Tú eres simplemente único, incomparable: acepta esto, ama esto, celebra esto, y en esa misma celebración comenzaras a ver la singularidad de los demás, la incomparable belleza de los otros.
El amor es solo posible cuando hay una profunda aceptación de uno mismo, del otro, del mundo.
Aceptar es el elemento clave en el cual crece el amor, en el cual florece el amor.